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¿¿Complicada?? No, discursiva que es distinto.
Innegablemente interesante (estéticamente por supuesto... pero también curiosa por su caracter de rara avis y por el fantástico trabajo de adaptación realizado por Linklater) pero algo deslavazada e insípida. Desazón, extravío... Drogas, sociedad sucia y desencantada... ¡¡Cómo nos gustan estas cosas a los aficionados al cine, eh!! Sí, pero naufraga en parte.
La película se estira y estira, aburre... Esa situación de paranoia y control exarcebado de situaciones y actividades (paralelismo claro que Linklater ha trazado con lo que todos sabemos y que ya ha sido comentado en otras críticas), de dirigir vidas, la confusión propia de las falsas apariencias, alienación... que tan bien a priori encajaba con este relato alucinado de K. Dick acerca de la soledad abrumadora de las drogas y con el testimonio de un momento historico concreto... no acaba por surtir el efecto deseado. No hay intensidad, no hay sentido del humor ni mordacidad, no hay auténtica causticidad (por mucho que se intente), no hay locura... Sólo unos dibujitos gesticulando exageradamente y sufriendo alucinaciones.
Acaba siendo una película mucho menos extraña de lo que pretende y de lo que debería haber sido. Mucho menos oscura.
Eso sí, fantástico final desde luego. Pero la película se estira inadecuadamente hasta llegar a él.
Vaya... he conseguido concluir esta crítica sin mencionar lo del rotoscopio. Todo un logro. Y es que hay rellenos muy socorridos a los que cuesta resignarse...
Bloomsday 
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