Lo que a priori se presenta como una "tontorrona" comedia romántica / enredo de temporada, se convierte en una deliciosa historia de amor, que por momentos despierta emociones inesperadas. Es cursilería de lujo. Apta para todos los públicos y géneros. Hasta el más hombretón que haya entrado renegando en el cine del brazo de su mujer derramará abrumado alguna lágrima. Y es que la suma de personajes y sus estatus, entornos, historia llena de matices y una preciosísima banda sonora original de Hans Zimmer son capaces de derretir el hielo de un iceberg.
spoiler:
Atención a la escena en la que Graham (Jude Law), viudo con dos hijas pequeñas recibe la visita sorpresa en su casa de Amanda (Cameron Díaz)... es romanticismo en su estado puro.