|
Éxito, grandes oportunidades. ¿Sólo en América?
Cuando a Mamet se le preguntó por su obra, Él definió Glengarry glen Ross como una "tragedia coral". entendida con un poco de perspectiva, la tragedia del siglo veinte-veintiuno no podía ser en USA de otro modo. Mamet coge La muerte de un viajante de Arthur Miller, la ensucia, la sitúa en una atmósfera agobiante, focaliza el conflicto en el mismo instante, sin flash backs ni sentimentalismos, lo agita... y queda esta joya. Del realismo de Miller, Williams, Albee, etc, pasamos al realismo sucio, donde el individuo ha perdido absolutamente su identidad en pos de la prosperidad, focalizada en la realización del hombre de éxito. La lucha es implacable; las trampas, las decepciones, la angustia, el éxtasis, la envidia, la depresión, la euforia y de nuevo la depresión, están servidas. Mezclamos todo eso y nos queda una bomba de relojería convertida en esta oficina de ventas de terrenos, que en realidad podría ser la planta de venta de lavadoras del carrefour. ¿Por qué no?
El lema del vendedor en Glengarry Glen ross es "siempre cerrando ventas". Si llueve, si hace calor, si estás enfermo, si no, si tu mujer te ha dejado, si tu hijo es drogadicto, si tu madre ha muerto... o si hace un magnífico día de sol; "siempre cerrando ventas". Los vendedores son unos auténticos sharks que dan vueltas frenéticos en un mar revuelto. La planificación se ve mermada por la abrumadora presión que adquiere la peligrosa relación con la necesidad de salir adelante en los cánones establecidos. Eres un hombre de éxito o eres un mierda. Así de claro. Si juegas, mueves. Si no, también. Y tu juego incide sobre el de los demás, porque en realidad el hombre civilizado y moderno forma parte de un complejo que a menudo no puede ver con claridad. Únicamente sufre sus dictámenes, sus modificaciones: Le llueven los golpes sin saber muy bien de dónde. Lo más divertido es que los ganadores nunca llegan a satisfacerse, porque mañana han de volver al trabajo, y su posición está permenentemente en entredicho, constantemente amenazada.
Y los jugadores Lemmon, Pacino, Harris, Pryce , etc, juegan muy bien sus bazas. Su comprensión de los papeles es más que notable. ¡Cómo trabajan el texto!. Lo entrecortan, hacen las pausas perfectas, los silencios concisos para que signifiquen al máximo. Se adivina la intención que subyace en las palabras, en lo que éstas ocultan. Por algo están ahi. Por algo son grandísimos actores.
Cruda. Y Divertida. "¿Dónde está la crítica?", decían por ahí. Pues es posible que después de todo no exista, y que Glengarry Glen Ross sea más bien un reflejo social deformado artísticamente. Pero ante todo la trama.
Ante todo la trama.
Y la trama es que hay que cerrar ventas si no quieres ser un perdedor. Perdón por el taco. Digamos mejor, un mierda.
Pilato 
|