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EL ARTE DE INSTILAR MIEDO
Lo único que se echa en falta del Batman de Burton es Joker y la banda sonora de Prince que lo arropaba.
Han tenido que pasar cuatro entregas para que el Hombre Murciélago haya encontrado su cueva. Sólo la estética gótica del primer Batman (1989) resiste el paso del tiempo, pero ni siquiera la Gotham colorista de Tim Burton supo sacar partido de su simbología. Como no merece la pena mencionar las despiadadas adaptaciones homoeróticas a lo camp de Schumacher, llama la atención que ahora un director como Christopher Nolan (Memento), licenciado en persecuciones, amnesias e insomnios a través de narraciones cerebrales y caleidoscópicas, opte por un proyecto de superhéroe. Pero si su esfuerzo se une al de otro icono del cine indi como Christian Bale, y al de un reparto espectacular, tal vez el intento haya merecido la pena.
Inspirado en los números 598 (Batman: Año Uno) y 600 (Batman: El largo Halloween) de Detective Comics, y en las novelas gráficas de Graham Swift y Dennis O´Neil (The Man Who Falls), insertas en la edición especial Secrets Origins of The World´s Greatest Super-Heroes, Christopher Nolan realiza una gran película, y consigue, sobre todo en su primera hora inicial, un análisis de la fobia de Batman al alcance de muy pocos. Las obsesiones procedentes de crímenes y culpas a redimir, como en toda su filmografía, muy en los terrenos del film noir, consiguen la introspección épica necesaria para sacar a Batman de su letargo. Alejado de la mera y mecánica adaptación de un cómic, Nolan parte de la perspectiva, ínfima en anteriores ocasiones, de que todo héroe es humano, y gracias a una visión de elevado realismo y a una voluntad naturalista, nos muestra los orígenes de Bruce Wayne, sus dudas, su ira, sus miedos. Junto a esto, interesantes reflexiones acerca de la justicia y la venganza apuntalan un ensayo llamado el arte de instilar miedo.
En lo que a interpretación se refiere, tengo que reconocer mi admiración ante las transformaciones de Christian Bale. Un actor que es capaz de pasar de 55 (El maquinista) a 99 kilos en apenas unas semanas demuestra su nivel de compromiso tanto dentro como fuera de la pantalla. Sinceramente, pocos actores a nivel mundial en la actualidad (Bardem, Norton, Crowe, Kidman…) atesoran su proyección y carisma. Del resto del reparto, no sobran tampoco los elogios, si acaso, se añora la elegancia y la belleza de una Basinger o una Pfeiffer, ya que Katie Dawson crece Holmes sólo parece convencer en historias de amor como la suya con Tom Cruise. Tramos hipnóticos y escalofriantes potencian el poder místico del personaje, y sólo el exceso de lugares comunes (combates de artes marciales, persecuciones en coches…) consiguen lastrar una visión casi excelente. Y simplemente, con menos énfasis en la acción y más en la historia.
La Maga 
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