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Una amable e inteligente fantasía.
He procurado asistir a la sala sin ninguno de los prejuicios que preceden a este film y debo afirmar que me ha gustado.
Claro que he visto una versión original subtitulada (que manía con doblar los film... con los matices que nos perdemos por ello) y en ésta no se concibe la forma en que el doblaje puede resolver el juego verbal entre el inglés y el castellano, uno de los recursos de humor e ironía que utiliza el neoyorquino.
El cine es algo muy sencillo: Situar una cámara y filmar unas situaciones, unos paisajes y unos personajes. Si todo ello se hace con un plus añadido de inteligencia, ironía, gusto artístico y con la excelente colaboración de los intérpretes y una muy buena y cuidada banda sonora, se obtiene un buen resultado; y “Vicky Cristina Barcelona” es una muy buena película. Como nos tiene acostumbrados, Woody nos traslada a un mundo de fantasía (su mundo onírico y quizás neurótico) en que los personajes de peculiares galaxias que flotan en su mente, establecen complejas relaciones, que el autor resuelve con sutileza, ironía y buenas dosis de un humor agridulce, larvado en los subconscientes, y que pueden producir la carcajada y la desazón al espectador en breves espacios de tiempo.
Ello se desenvuelve en una cuidada selección de decorados (tanto interiores como exteriores), que, junto con los detalles musicales, son una constante en la filmografía de Allen.
No busquen los tres pies al gato: Barcelona y Oviedo son un magnífico decorado (como lo podría ser Londres o París) para el desarrollo de una historia sencilla, con el cadencioso tono habitual de Woody Allen, en el que los personajes no tiene mucho que ver con realidades conocidas. Pero el Cine es el Cine y tampoco la caballería de John Ford tenía mucho que ver con la auténtica Caballería USA del siglo XIX, John Wayne con un auténtico colono del Oeste, ni Tarzán con un antropoide criado por un auténtico mono, y ahí están, como mitos y en la Historia del Cine… Háganme caso y vean “Vicky Cristina Barcelona” sin complejos, como una amable fantasía de un inteligente director, que no ha pretendido hacer un estudio sociológico, o el retrato de un país, o un análisis antropológico, ni el mejor film de su carrera…Simplemente un magnífico ejercicio de fantasía e imaginación . Esto si, véanla en versión original (subtitulada o no) y olvídense del pequeño hándicap de una voz en off (completamente innecesaria) que va desgranando el hilo del guión.
Ramsés 
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