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Los guardianes entre el centeno
El film cuenta la peculiar relación que se establece entre un hombre de 31 años, muy bien interpretado por Rüdiger Vogler, y una adorable niña de 9 llamada Alicia. Podría parecer que no pasa nada durante el metraje de esta joya, y no lo descarto, pero yo creo que es de esas películas en las que cada uno se puede identificar con el aspecto que quiera, quedarse con el mensaje que les dé la gana.
Wenders cuenta su historia a través de los dos personajes principales, de las situaciones de las que son partícipes y de los diálogos que intercambian, así se conforma un relato agridulce de dos seres unidos por su pérdida en un mundo en el que no saben para qué están. Así el intento de encontrar a la abuela de la niña yo creo que se trata de un objetivo puesto por ellos para dar sentido a su viaje, y en extensión, a su tiempo.
Con los niños en el cine me pasa dos cosas, o los adoro o no los soporto. En el primer grupo podríamos meter a la niña de "Pequeña Miss Sunshine" y en el segundo al insoportable crío de "Raíces profundas". Afortunadamente, la Alicia de ésta está en el segundo; su espontaneidad, su gracia, sus continuas quejas, es auténtica de verdad. A mí también me entran ganas de adoptarla como a jastarloa.
En blanco y negro, con cierto humor y con cierta amargura, pero yo creo que su verdadero tono es la ausencia de él. La emoción permanece en el interior, pero en el exterior sólo se aprecia un continuo naufragio en la búsqueda por encontrarse a ellos mismos. Wenders no nos obliga a nada, o te metes tú en la historia o te quedas fuera, las puertas las tienes que abrir tú. Preciosa.
GVD 
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