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Cuanto más me pega mi James Spader, más le quiero
Con "Secretary", la única y por el momento definitiva comedia romántica para almas y cuerpos sadomasoquistas, se juguetea con las convenciones de un género que ya creía haberlo visto todo, ofreciendo exactamente lo mismo que podría ofrecer una película ñoña de Julita Roberts, sólo que en el supuesto de que a la Roberts le fuesen las fustas, los azotes en el trasero y las automutilaciones recreativas. Claro que como Roberts jamás aceptaría una cosa así, la labor recae en Maggie Gyllenhaal, que se arrastra (figurada, que no literalmente...nunca sabemos del todo quién es el que de verdad lleva las riendas de esta peculiar relación) por los favores del morbosillo James Spader. Y como el amor tiene esas cosas y no importa debajo de qué forma se presenta, porque al final siempre es lo mismo, el toma y daca sexual es lo de menos: si hacemos el sano ejercicio de abstraernos de los detalles y centrarnos en el cuerpo de la historia, olvidando incluso el sutil humor negro que la acompaña y engrandece, es una peli de amor como todas las demás y funciona exactamente igual que una de la Roberts. Pero con fusta, claro.
Neathara 
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