Una película de ciencia ficción adulta y espectacular, negrísima, malsana y que aprovecha el trillado argumento de los viajes en el tiempo para esbozar un discurso metalingüístico que ahonda en los agujeros negros de la física cuántica. Y todo eso con Bruce Willis y Brad Pitt. Intenta delimitar la diferencia entre la locura y la normalidad. Incluso se plantea la existencia de ésta. Y no sólo eso, también se transforma en un aviso sobre los peligros que el furibundo capitalismo puede acarrear a un mundo ciego donde vigilantes y vigilados se confunden entre sí. Un experimento. Un filme comercial. Una obra maestra. Similitudes de estilo que recuerdan a Blade Runner y Sin perdón (Unforgiven, 1992. Clint Eastwood).
En un principio fue recibida con mas abucheos que aplausos, pero con el paso de los años muchos han tenido que reconocer que es una auténtica película de culto.
spoiler:
Cuando están James Cole (Bruce Willis) y Kathryn Railly (Madeleine Stowe) en la sala de cine disfrazándose, en él se está emitiendo un ciclo de Alfred Hitchcock; las dos películas que se llegan a ver son: "Vértigo" y "Los pájaros", y los argumentos de ambos filmes tienen algo de relación con el de la película "Doce Monos".